BOTONES

  • miércoles, 13 de junio de 2007

    Y AHORA COMO NO? HABLEMOS DEL CID


    Muchos héroes hubo en la Reconquista, uno de los que más me ha calado a mí desde pequeño ha sido El Cid Campeador, una triste historia de hazañas y destierros sin igual. Aquí pondremos algunas cositas sobre él.


    Rodrigo Díaz nació en Vivar, una pequeña aldea situada a 7 kilómetros de la ciudad de Burgos en el año 1043. Hijo de Diego Laínez, noble caballero de la Corte Castellana y de una hija de Rodrigo Alvarez. Descendiente por línea paterna de Laín Calvo, uno de los dos Jueces de Castilla, encarna el prototipo del caballero castellano con las máximas virtudes; fuerte, leal, justo, valiente, prudente, templado, guerrero y culto
    A los 15 años quedó huérfano de padre y se crió en la corte del rey Fernando I junto al hijo del monarca, el príncipe Sancho. Ambos crecieron juntos y trabaron buena amistad durante cinco años. También se educó en las letras y en las leyes en el monasterio de San Pedro de Cardeña, lecciones que le servirían posteriormente para representar en pleitos al mismo monasterio y también al mismísimo Alfonso VI el cual confió al burgalés numerosas misiones diplomáticas en las que debía conocer perfectamente las leyes.
    Entre los años 1063 a 1072 fue el brazo derecho de don Sancho y guerreó junto a él en Zaragoza, Coimbra, y Zamora, época en la cual fue armado primeramente caballero y también nombrado Alférez y "príncipe de la hueste" de Sancho II.
    A los 23 años obtuvo el título de "Campeador" -Campidoctor- al vencer en duelo personal al alférez del reino de Navarra.
    A los 24 años era conocido ya como Cidi o Mío Cid, expresión de cariño y admiración, que en árabe significa amo o señor
    Con la muerte de Sancho II en el cerco de Zamora y la toma de posesión del nuevo rey Alfonso VI la suerte del Cid Campeador, cambió y su gran capacidad fue desechada por la ira y envidia del nuevo monarca el cual puso en su lugar a García Ordóñez, aunque le compensó con el matrimonio con Jimena Díaz en 1074, bisnieta de Alfonso V e hija del Conde de Oviedo, con la que tuvo dos hijas y un hijo.
    En 1081 el Cid Campeador, es desterrado por primera vez de Castilla. 300 de los mejores caballeros castellanos le acompañaron en tan difícil situación. Esta etapa duró unos 6 años los cuales fueron aprovechados por Rodrigo y sus hombres para hacer de Zaragoza su cuartel general y luchar en el Levante.
    Vuelve a Burgos en 1087 pero poco duró su paz con el rey por lo que marchó hacia Valencia donde se convirtió en el protector del rey musulmán Al-Cádir y sometió a los reyezuelos de Albarracín y Alpuente.
    En 1089 cruza el estrecho de Gibraltar y el rey Alfonso VI le pide ayuda, pero por una mal entendido entre ambos surge una nueva rencilla y el monarca le destierra por segunda vez en 1089.
    En los diez años siguientes, la fama del Cid Campeador, se acrecentó espectacularmente al contrario que el reinado del rey Alfonso VI. En menos de un año el Cid Campeador, se hizo señor de los reinos moros de Lérida, Tortosa, Valencia, Denia, Albarracín, y Alpuente.
    En torno al 1093, matan a su protegido de Valencia, Al-Cádir, ciudad que fue tomada por Ben Yehhaf. El Cid Campeador, asedió durante 19 meses la ciudad y finalmente entró triunfal en ella en junio de 1094.
    Rodrigo Díaz de Vivar, se convirtió en el señor de Valencia, otorgó a la ciudad un estatuto de justicia envidiable y equilibrado, restauró la religión cristiana y al mismo tiempo renovó la mezquita de los musulmanes, acuñó moneda, se rodeó de una corte de estilo oriental con poetas tanto árabes como cristianos y gentes eminentes en el mundo de las leyes, en definitiva, organizó con grandísima maestría la vida del municipio valenciano.
    Aún habría de combatir numerosas batallas, como la que el mismo año le enfrentó al emperador almorávide Mahammad, sobrino de Yusuf, el cual se presentó a las puertas de Valencia con 150.000 caballeros. La victoria fue total, tan grande fue el número de enemigos como grande fue el botín a ellos recogido.
    Establecido ya firmemente en Valencia, Rodrigo Diaz de Vivar, se alió con Pedro I de Aragón y con Ramón Berenguer III de Barcelona con el propósito de frenar conjuntamente el empuje almorávide.
    Las alianzas militares se reforzaron además con vínculos matrimoniales. La hija del Cid Campeador, María, se casó con el conde de Barcelona y su otra hija Cristina con el infante Ramiro de Navarra.
    Cuando sus hijas se casaron el Cid Campeador, regaló a sus yernos dos espadas como símbolo de aceptación en la familia. La espada Tizona y la espada Colada.
    Posteriormente sus hijas fueron maltratadas por sus esposos con lo que el Cid Campeador, los hecho de la familia e hizo que les devolvieran las espadas Tizona y Colada, que les había regalado en sus bodas
    En 1097 muere en la batalla de Consuegra su único hijo varón, Diego, dejando sin descendencia masculina a Rodrigo.
    El domingo 10 de julio de 1099, muere el Cid Campeador. Toda la cristiandad lloró su muerte.
    Sus restos y los de Jimena, su esposa, descansan en el centro de la catedral de la capital de Castilla, Burgos pero su espíritu está con nosotros aún presente.
    Este otro dato ya más próximo a leyenda que a realidad, referente a que ganó una batalla después de muerto y dice asi tb:
    Ante la imposibilidad de defender la ciudad de los continuos ataques almorávides, los castellanos optaron por incendiarla totalmente y abandonarla, llevándose consigo hacía Castilla el cadáver embalsamado del Cid. No es difícil imaginar el sobrecogedor espectáculo de las mesnadas del Cid atravesando de retirada hacía Castilla los anchurosos campos, aldeas, castillos y fortalezas, transportando consigo el cadáver del temido guerrero. Una leyenda muy tardía supone que el Cid, después de muerto, fue artificiosamente montado a caballo y su temible aspecto hizo huir a las tropas sitiadorasExiste un dicho que habla asi:


    "Cuando iba Mío Cid el castillo a dejar
    los moros cautivados se empiezan a quejar;
    ¿Te vás Mío Cid? Contigo nuestras plegarias van,
    pagados quedamos, señor, de tu bondad.
    Cuándo dejó Alcocer, Mío Cid, el de Vivar,
    los moros y las moras pusiéronse a llorar".

    ese era el afecto que le tenían hasta los enemigos.

    2 comentarios :

    ide122 dijo...

    buenas noches eldany ..pues ya ves entro a saludar a los amigos y de paso estreno el hilo

    ^^EldanY^ dijo...

    buenos días amigo ide122, aquí andamos de moriscos y tal :), pronto vendrá Pelayo a salvarnos.
    saludos y pasa buen día